Monday, March 12, 2012

Letter to the Pope from a Cuban at Yale University

His Holiness, Pope Benedict XVI 27 February 2012
Apostolic Palace
00120 Vatican City

Most Holy Father:

I’m writing to thank you for your upcoming visit to Cuba. It is very heartening to know that you will be visiting eleven million prisoners. After all, that whole island is a prison, and all of its inhabitants prisoners.
I write not only as a Cuban but as one of your flock and as a scholar. The professorship I hold here at Yale University – named after Yale’s first Catholic chaplain – is the chair in Catholic studies. Oddly enough, many at this very secular university think that I am your nuncio and in constant contact with you, simply because I hold the Catholic chair.
So, I am now finally doing what they think I often do, writing to you.
All of the imprisoned in Cuba need your visit, desperately. Your physical presence will do much to uplift their spirits, and give them a glimpse of the world beyond their salt-water prison walls, perhaps even a glimmer of The Kingdom of Heaven itself, especially when you celebrate the holy sacrifice of the Mass and Christ is made present among them.
You will have to meet with the tyrants, jailers, and executioners, of course. That is inevitable. Not much has changed since Our Lord said “See, I am sending you out like sheep among wolves,” The tyrants and their henchmen will probably attend Mass, as they did when your predecessor the Venerable John Paul II visited the island some years ago.
These men need you too, in their own twisted way. They hope your visit will lend them an aura of legitimacy, fatten their coffers, and fool the world into thinking that they are not tyrants after all.
Many of your predecessors have dealt with such men, under worse circumstances. We Cubans know that those will not be easy moments for you. But our prayers will accompany every step you take, and every handshake too. And we are confident that the Holy Spirit will help you deal with these wolves as Our Lord Jesus Christ advised nearly two thousand years ago, when he told his disciples to be “as cunning as serpents yet as innocent as doves.”
I have but one request: please meet with the Ladies in White while you are in Cuba. They have asked for this themselves, through your nuncio Monsignor Bruno Musaro, with whom they met a few weeks ago. Bless them with your presence, please, Most Holy Father. They are brave beyond belief; but, subjected as they are to constant physical and mental abuse, and to the constant threat of imprisonment or death, they are in dire need of your blessing.
As you well know, they are often attacked and beaten and prevented from attending church; sometimes they've even been attacked inside churches. They are living out the gospel, at a high cost, laying their lives down for their brethren. Like the Canaanite woman who cried out to Jesus, 'Lord, help me!' or the woman who touched the hem of Jesus’s robe in hope of a cure, they are reaching out, full of faith, begging against all odds. In an island where everyone has been turned into a beggar, they beg for the rarest and most precious gift of all: your presence.
And, oh, what a sight that would be for all the world to see! You and the Ladies in White together. What a jolt to the senses: an image so unexpected, it might restore sight to those blinded by hate, perhaps, or stem the flow of blood that has stained that beautiful prison island for far too long. It might even make demons flee, too.
Your power as Vicar of Christ is unique. You command the world’s attention. You serve as the world’s conscience. Your public acknowledgment of the Ladies in White could change the course of history. They pray for that; we all pray for it too, along with them. I, a beggar, driven from my homeland fifty years ago, join the bold Ladies in begging. We beg like the blind man who would not stop crying out to Jesus and yelled all the louder when told to shut up.
And we beg in the name of Jesus, hoping you will hear our voices above the din made by those who want us not to be seen or heard.
Humbly yours, in Christ,
Carlos M. N. Eire
T. Lawrason Riggs Professor of History and Religious Studies

Saturday, March 10, 2012

Carta al Papa de un Cubano de Yale University

Muy Santísimo Padre,
Le escribo para agradecerle su próxima visita a Cuba. Alienta mucho saber que usted va a visitar once millones de presos. Al fin y al cabo, la isla entera es una cárcel en la cual todos sus habitantes están presos.
Le escribo no solamente como cubano, pero también como miembro de su rebaño y como catedrático y hombre de letras. El profesorado que ejerzo aquí en la Universidad de Yale - plaza nombrada en honor al primer capellán católico de Yale - es la Cátedra de Estudios Católicos. Por extraño que parezca, muchos en esta universidad sumamente laica creen que yo soy su nuncio y que estoy en contacto continuo con usted sencillamente porque ocupo esta Cátedra Católica.
Así que ahora, por fin, estoy haciendo lo que ellos creen que hago con frecuencia, y le escribo.
Todos los que están presos en Cuba necesitan su visita, desesperadamente. Su presencia física les elevará el espíritu, y les dará un vistazo al mundo que existe más allá de la muralla de agua salada de esa cárcel, quizás hasta un vislumbre al mismo Reino del Cielo, sobre todo cuando usted haga presente a Cristo entre ellos al celebrar el sagrado sacrificio de la Misa.
Por supuesto que usted tendrá que reunirse con los tiranos, carceleros y verdugos. Eso es inevitable. Poco ha cambiado desde que Nuestro Señor dijo, “Os envío como ovejas en medio de lobos”. Lo más seguro es que los tiranos y sus secuaces vayan a la Misa, tal como asistieron cuando su antecesor el Venerable Juan Pablo II visitó la isla hace ya unos años.
Esos hombres también lo necesitan a Ud., al modo retorcido de ellos. Ellos esperan que su visita les preste un aura de legitimidad, les traiga plata, y que engañe al mundo a creer que al fin y al cabo no son tiranos.
Muchos de sus antecesores han bregado con tales hombres, y bajo peores circunstancias. Nosotros los cubanos sabemos que para usted tales momentos no serán fáciles. Pero nuestras oraciones lo acompañarán a cada paso y a cada apretón de manos. Y tenemos la certeza que el Espíritu Santo le ayudará a portarse con estos lobos como Nuestro Señor Jesucristo nos aconsejó hace casi dos mil años atrás, cuando les dijo a sus discípulos que fueran “prudentes como serpientes y sencillos como palomas.”
Solamente tengo una cosa que rogarle: por favor, reúnase con las Damas de Blanco durante su visita a Cuba. Ellas mismas se lo han pedido, a través de su Nuncio Monseñor Bruno Musaro, con el cual se reunieron unas semanas atrás. Bendígalas con su presencia, por favor, muy Santo Padre. Ellas son asombrosamente valientes; pero, sometidas como están al continuo abuso físico y mental, y a la amenaza constante a prisión o muerte, necesitan abrumaduramente su bendición.
Como ya usted bien sabe, con frecuencia las atacan y golpean y se les impide que vayan a la iglesia; a veces hasta las han atacado estando dentro de las iglesias. Están viviendo el evangelio, a gran costo, arriesgando sus vidas por su hermandad. Como la cananea que le gritó a Jesús, “¡Señor, socórreme!”, o como la mujer que tocó el ruedo de Jesús con la esperanza de que El la curase, ellas aspiran, llenas de fe, suplicando contra toda probabilidad. En una isla donde a todos se les ha convertido en pordioseros, ellas suplican por el más raro y valioso don de todos: Su presencia.
Y, oh, ¡qué imagen sería esa para el mundo entero! El Vicario de Cristo y las Damas de Blanco juntos. Qué sacudida para los sentidos: una imagen tan inesperada, que podría restaurarle la vista a los que ciega el odio, tal vez, o que detenga el desangre que ha estado manchando la hermosa isla prisión desde hace demasiado tiempo. Hasta tal vez saldrán en fuga los demonios.
Su poder como Vicario de Cristo es único. Usted impone la atención mundial. Usted sirve como la conciencia del mundo. Su reconocimiento público de las Damas de Blanco podría cambiar el curso de la historia. Ellas rezan por ello; todos también rezamos con ellas. Yo, un mendigo, expulsado de mi patria cincuenta años atrás, me uno a las osadas Damas de Blanco en su súplica. Suplicamos como el ciego que no paró de llamar a Jesús y gritó más duro cuando le dijeron que se callara.
Así le rogamos en nombre de Jesús, con la esperanza que usted escuche nuestras voces sobre el barullo que hacen los que no quieren que ni se nos vea ni se nos oiga.
Humildemente suyo, en Cristo,
Carlos M. N. Eire
Profesor T. Lawrason Riggs de Historia y Religión
Yale University
Traducción: Fausta Rodríguez Wertz

Thursday, January 26, 2012

Monseñor Meurice presenta Cuba al Papa Juan Pablo II

PALABRAS DE BIENVENIDA PRONUNCIADAS POR MONS. PEDRO MEURICE ESTIU AL DARLE LA BIENVENIDA AL SANTO PADRE 
Santiago de Cuba, 24 de Enero de 1998

Santísimo Padre:
En nombre de la Arquidiócesis de Santiago de Cuba y de todos los hombres de buena voluntad de estas provincias orientales le doy la más cordial bienvenida. Esta es una tierra indómita y hospitalaria, cuna de libertad y hogar de corazón abierto.

Lo recibimos como a un Padre en esta tierra que custodia, con entrañas de dignidad y raíces de cubanía, la campana de la Demajagua y la bendita imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre.
EI calor de Oriente, el alma indomable de Santiago y el amor filial de los católicos de esta diócesis primada proclaman: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
Quiero presentarle, Santo Padre, a este pueblo que me ha sido confiado.
Quiero que Su Santidad conozca nuestros logros en educación, salud, deportes…, nuestras grandes potencialidades y virtudes.., los anhelos y las angustias de esta porción del pueblo cubano.
Santidad, éste es un pueblo noble y es también un pueblo que sufre. Este es un pueblo que tiene la riqueza de la alegría y la pobreza material que lo entristece y agobia casi hasta no dejarlo ver más allá de la inmediata subsistencia.
Este es un pueblo que tiene vocación de universalidad y es hacedor de puentes de vecindad y afecto, pero cada vez está más bloqueado por intereses foráneos y padece una cultura del egoísmo debido a la dura crisis económica y moral que sufrimos.
Nuestro pueblo es respetuoso de la autoridad y le gusta el orden pero necesita aprender a desmitificar los falsos mesianismos.
Este es un pueblo que ha luchado largos siglos por la justicia social y ahora se encuentra, al final de una de esas etapas, buscando otra vez como superar las desigualdades y la falta de participación.
Santo Padre: Cuba es un pueblo que tiene una entrañable vocación a la solidaridad, pero a lo largo de su historia, ha visto desarticulado o encallados los espacios de asociación y participación de la sociedad civil, de modo que le presento el alma de una nación que anhela reconstruir la fraternidad a base de libertad y solidaridad.
Quiero que sepa, Beatísimo Padre, que toda Cuba ha aprendido a mirar en la pequeñez de la imagen de esta Virgen Bendita, que será coronada hoy por su Santidad, que la grandeza no está en las dimensiones de las cosas y las estructuras sino en la estatua moral del espíritu humano.
Deseo presentar en esta Eucaristía a todos aquellos cubanos y santiagueros que no encuentran sentido a sus vidas, que no han podido optar y desarrollar un proyecto de vida por causa de un camino de despersonalización que es fruto del paternalismo. Le presento además, a un número creciente de cubanos que han confundido la Patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido en las últimas década y la cultura con una ideología. Son cubanos que al rechazar todo de una vez sin discernir, se sienten desarraigados, rechazan lo de aquí y sobrevaloran todo lo extranjero. Algunos consideran ésta como una de las causas más profundas del exilio interno y externo.
Santo Padre: Durante años este pueblo ha defendido la soberanía de sus fronteras geográficas con verdadera dignidad, pero hemos olvidado un tanto que esa independencia debe brotar de una soberanía de la persona humana que sostiene desde abajo todo proyecto como nación.
Le presentamos la época gloriosa del P. Varela, del Seminario San Carlos en La Habana y de San Antonio María Claret en Santiago, pero también los años oscuros en que, por el desgobierno del patronato la Iglesia fue diezmada a principios del siglo XIX y así atravesó el umbral de esta centuria tratando de recuperarse hasta que, en la década del 50, encontró su máximo esplendor y cubanía. Luego, fruto de la confrontación ideológica con el marxismo-leninismo, estatalmente inducido, volvió a ser empobrecida de medios y agentes de pastoral pero no de mociones del Espíritu como fue el Encuentro Nacional Eclesial Cubano.
Su Santidad encuentra a esta Iglesia en una etapa de franco crecimiento y de sufrida credibilidad que brota de la cruz vivida y compartida. Algunos quizás puedan confundir este despertar religioso con un culto pietista o con una falsa paz interior que escapa del compromiso.
Hay otra realidad que debo presentarle: la nación vive aquí y vive en la diáspora. El cubano sufre, vive y espera aquí y también sufre, vive y espera allá fuera. Somos un único pueblo que, navegando a trancos sobre todos los mares, seguimos buscando la unidad que no será nunca fruto de la uniformidad sino de un alma común y compartida a partir de la diversidad.
Por esos mares vino también esta Virgen, mestiza como nuestro pueblo. Ella es la esperanza de todos los cubanos. Ella es la Madre cuyo manto tiene cobija para todos los cubanos sin distinción de raza, credo, opción política o lugar donde viva.
La Iglesia en América Latina hizo en Puebla la opción por los pobres, y los más pobres entre nosotros son aquellos que no tienen el don preciado de la libertad.
Ore, Santidad, por los enfermos, por los presos, por los ancianos y por los niños.
Santo Padre: Los cubanos suplicamos humildemente a su Santidad que ofrezca sobre el altar, junto al Cordero Inmaculado que se hace para nosotros Pan de Vida, todas estas luchas y azares del pueblo cubano, tejiendo sobre la frente de la Madre del Cielo, esta diadema de realidades, sufrimientos, alegrías y esperanzas, de modo que, al coronar con ella esta imagen de Santa María, la Virgen Madre de nuestro Señor Jesucristo, que en Cuba llamamos bajo el incomparable titulo de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, la declare como Reina de la República de Cuba.
Así todas las generaciones de cubanos podremos continuar dirigiéndonos a Ella, pero con mayor audacia apostólica y serenidad de espíritu, con las bellas estrofas de su himno: ”Y tu Nombre será nuestro escudo, nuestro amparo tu gracias serán”.
Amén

Gracias Santo Padre por su viaje a Cuba

Excelentísimo Santo Padre Benedicto XVI,
Deseo en primer lugar agradecerle su entrega al Señor y su entrega para guiar a nuestra iglesia. Pero sobre todo el objetivo de este correo es agradecerle por su visita a nuestra patria Cuba, con motivo de los 400 años del regalo de nuestra Virgen de la Caridad del Cobre.
El pueblo de Cuba necesita de Jesús, “como busca la sierva corrientes de agua”. La familia cubana está muy herida. Las estadísticas muestran elevados números de abortos hasta un punto tal que el crecimiento de la población es negativo. También tenemos alto número de divorcios y abortos. La separación de la familia cubana producto del exilio es una herida más ciertamente muy dolorosa. Prácticas como la prostitución, relaciones pre-matrimoniales, y otros males son demasiado frecuentes. Para colmo de males ahora el gobierno está considerando una ley para aprobar el divorcio entre homosexuales.
Nuestra más importante necesidad es Jesús, y su visita es un gran regalo. Gracias. Necesitamos conocer a Jesús y saber que El nos ama. Sólo así el desaliento y la falta de esperanza pueden ser vencidos. Si Dios está con nosotros, nada se podrá contra nosotros.
Quisiera hacerle una petición muy especial. Le solicito que en la misa con motivo de la aparición de la Virgen de la Caridad del Cobre, o en otra que se haga en la isla, en las intenciones de la misa ruegue por el alma de Wilmar Vilar Mendoza, Orlando Zapata Tamayo y por todos los cubanos fallecidos sin ver  el triunfo de la reconciliación nacional y la unidad de la familia cubana.
Nota: Wilmar Vilar Mendoza es un joven de 31 años que falleció en este mes de enero y dejó una viuda y dos niñas pequeñas. Orlando Zapata Tamayo falleció en febrero del 2010. Ambos eran prisioneros políticos que murieron producto de una huelga de hambre en protesta por su encarcelamiento y las condiciones de la prisión.  El gobierno cubano no los reconoce como prisioneros políticos.
Oraré por el éxito de esta misión suya en un momento tan importante para nuestro pueblo.
Que Dios lo bendiga.
Estela Teresita Delgado
Escritora

Wednesday, January 25, 2012

Listado de Presos Politicos cubanos muertos en Huelga de hambre

Por la imposibilidad de inspeccionar las prisiones y la falta de informacion sobre la poblacion carcelaria en Cuba esta lista no es oficial y estamos seguros que esta incompleta.


1-Roberto Lopez Chavez 1966


2-Francisco Aguirre Vidarrueta 1967


3-Luis Alvarez Rios 1967


4-Carmelo Cuadra Hernandez 1969


5-Pedro Luis Boitel 1972


6-Olegario Charlot Espileta 1973


7-Enrique Garcia Cuevas 1973


8-Reinaldo Cordero Izquierdo 1975


9-Jose Barrios Perez 1977


10-Santiago De Jesus Roche 1985


11-Nicolas Gonzalez Reguero 1992


12-Orlando Zapata Tamayo 2010


13-Wilman Villar Mendoza 2012


Pronto,cuando Cuba sea libre se hara justicia por el asesinato de estos valerosos cubanos.

Tuesday, January 24, 2012

Carta a Rigoberta Menchu Tum Premio Nobel de la Paz

Sra. Rigoberta Menchu Tum ,Premio Nobel de la Paz,

Veo con mucho agrado en la prensa de hoy, que usted a tomado como suya una campaña internacional contra el feminicidio ,la felicito por tal decisión y a la vez le pido que incorpore a su petición de respeto y justicia  para la mujer, a un grupo de mujeres valientes que son maltratadas ,vejadas, abusadas, agredidas y arrestadas por pedir respeto a los derechos humanos de su pueblo, son encarceladas por el gobierno de su país por el solo hecho de reclamar libertad y derechos humanos para su propio pueblo, su única arma es una flor en la mano.
Sra. Rigoberta ,el abuso a la mujer tiene que ser denunciado en el mundo entero ,no importa donde se cometa, no importa bajo qué sistema ideológico sea cometido ese abuso, hay que denunciarlo. Las mujeres de las que le hablo son además esposas de hombres que han sido encarcelados por también reclamar pacíficamente los derechos humanos de su pueblo, hombres valientes de los cuales han muerto varios en huelga de hambre defendiendo sus ideas y  reclamando los derechos de millones de sus hermanos.
Le pido que incluya usted en el  reclamo internacional contra el feminicidio a las Damas de Blanco ,mujeres cubanas que luchan cada día por un país mejor y justo para todo su pueblo, estas no son las únicas que han sufrido estos vejámenes ,miles han sido encarceladas y aterrorizadas en las ergástulas castristas.
Conozco muy bien de su amistad y admiración por los dictadores cubanos Fidel y Raúl Castro, sepa usted que han sido ellos quienes por más de 52 años han reprimido a hombres y mujeres que luchan pacíficamente por reconquistar los derechos que hoy usted decide denunciar al mundo.

Muchas gracias

Enrique Padrón
Balsero cubano exiliado

Quien le quiera escribir a Rigoberta lo puede hacer a   guatemala@frmt.org




Monday, January 23, 2012

Y el Vaticano donde esta ?

Con la muerte de Wilman Villar Mendoza se da a conocer nuevamente la naturaleza vil de la dictadura castrista y sus octogenarios asesinos dirigentes, nuca les ha importado la vida de los cubanos y mucho menos si son opositores a sus ideas  comunistas, ya estamos “acostumbrados “ al reaccionar de esa dictadura con quien se atreve a oponerse a ella y mucho mas tratar de conseguir algún derecho a través de huelgas de hambre ,de esa cruel dictadura ya nada nos asombra, de todo son capas.
Pero me pregunto dónde está la declaración del Vaticano sobre este nuevo crimen? ,porque no se ha escuchado a la Iglesia colocarse del lado de la familia y por lo menos lamentar la muerte de este joven cubano que deja a su esposa con dos hijas en las manos de sus criminales?, que pasa con la alta jerarquía de la iglesia del Cristo que lo dio todo, hasta su vida, por los humildes y necesitados?
El Papa anuncio que se reunirá con Fidel Castro quien ya no ostenta ningún cargo en el régimen, y no se reunirá con los católicos de la oposición, seguro para no molestar al Dictador, eso me recuerda a Pilatos lavándose las manos mientras mandaba Cristo a la cruz.
Me da vergüenza el actuar del Santo padre ,planea su viaje turístico a Cuba y nada lo detiene, ni si quiera una efímera declaración por la muerte de un cubano que vive a solo kilómetros del lugar donde llegara con su cara muy dura a rezarle a la Virgen.


Enrique Padron
Baslero catolico exiliado cubano